Semana Blanca: Crónica de mi primer viaje a la nieve

En pleno temporal y con temperaturas de -12º C llegamos a Andorra, con todas nuestras ilusiones, la noche del domingo 11 de Febrero. En nuestro hotel, nos esperaban los que iban a ser nuestros monitores, compañeros de viaje y nuestra tabla de salvación en determinados momentos: Javi, Maialen, Berta y Gorri.

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Alquiler del material, (alguno de nosotros veía por primera vez unos esquís)… nervios en la cena… y ¿quién puede dormir esta primera noche si la nieve nos está esperando ahí fuera?

Fuera como fuese descansamos esa primera noche y nos levantamos casi al alba para coger el FUNICAMP y ponernos esas tablas que a alguno nos pesaban tanto.

Botas, esquís, bastones… no me cabe todo en las dos manos… por fin logro ponerme las botas y me lanzo con mis tablas por la primera rampa según indicaciones de mi monitor.

Los que ya habían venido en los viajes anteriores ya sabían lo que era, pero los principiantes, como dicen los profes, no nos imaginábamos ese primer día. Largo. Muy Largo, pero intenso. Parece que no terminaba nunca, pero poco a poco le íbamos cogiendo el tranquillo, no sin algún revolcón en la blanca nieve.

¡Terminamos la mañana y a comer! Y por la tarde otra vez… ya empezaba a deslizarme y esa sensación nunca la voy a olvidar.

El resto de la semana transcurrió según lo previsto, con caídas, algún que otro resfriado y sobre todo un buen ambiente entre todos los participantes. Parecíamos una Gran Familia.

Y llegó el último día. ¡No es posible! ¡Se nos ha pasado volando! y volando, volando, ya estábamos de vuelta en casa.

Este ha sido mi primer contacto con la nieve… espero que no sea el último.

Nieve… hasta el año que viene.

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marzo 2, 2018