Y sonaron las guitarras, los timples, las chácaras y… ¡El timbre!

Todas las historias que hemos leído o que nos han contado alguna vez suelen empezar con un “Érase una vez…” o “Hace muchos años en un lugar…”, pero nuestra historia es diferente, es singular y, por tanto, va a comenzar con un “Hoy día 29 de mayo de 2020 celebramos en nuestro centro, el Colegio Hispano Británico, el Día de Canarias”. A pesar de las adversas circunstancias que hemos vivido y estamos viviendo, nosotros queremos vivir el presente, este día, que se fusiona con el pasado, pero también le da la mano al testigo del futuro. Un futuro optimista y esperanzador que, poco a poco, se irá abriendo camino en el horizonte de nuestras almas e irá enterrando la pena y el pesimismo. Hoy, víspera del Día de Canarias, el Colegio se viste de gala celebrando este día tan especial y tan deseado para todos. Deseado porque se funden nuestras tradiciones más ancestrales con nuestras vivencias más actuales. Un día recordado porque siempre nos hemos reunido todos los que formamos parte de esta gran familia para compartir tradiciones pasadas y vivencias presentes; compartir folklore y cultura y también, claro está, un buen gofio amasado con un pan con chorizo. En nuestras instalaciones hemos disfrutado del baile, de la música, de los juegos autóctonos y, por supuesto, de un buen ambiente familiar acompañado de una buena comida canaria. Año tras año se ha ido fraguando una costumbre que se ha convertido en una tradición.

Una de estas tradiciones entrañables es poco conocida fuera de nuestro Colegio. Sólo la han conocido todos los que la han compartido año tras año, pero ahora ha llegado el momento de mostrar qué esconde esta maravillosa costumbre. Sucedió hace ya algunos años, más de los que quizás podemos recordar. Tal día como hoy, celebrando este mismo día de Canarias, unos alumnos de 2º de bachillerato hacían su despedida del centro, de sus compañeros, de sus profesores, de los otros compañeros de cursos inferiores. Esa despedida, entre risas y lágrimas, entre recuerdos y lamentos, es única, imborrable y auténtica. Es el momento que los verdaderos protagonistas, los alumnos de 2º de bachillerato, llevaban esperando hacía tiempo. Y tiene lugar al final de este día tan especial y emotivo. El gofio, la parranda y las risas dejan el protagonismo a los sentimientos más sinceros. Pues en ese momento tan especial de un día tan especial, un alumno se despidió de sus compañeros con un mensaje que fue acompañado de un toque del timbre del porche de la parte alta. Este lugar suele ser el más frecuentado por los alumnos de la parte alta mientras aguardan el comienzo de sus clases. De esta manera, este alumno había comenzado, sin darse cuenta, una tradición que, año tras año, promoción tras promoción, ha sido continuada de una manera respetuosa y admirable. Seguramente, los alumnos de promociones posteriores nunca supieron cuál era el motivo de esta costumbre, ni cuándo se había iniciado o quién fue la persona que la inició, pero continúan de manera singular y divertida despidiéndose, de esta manera, de su colegio.

Muchos lugares tienen sus historias, sus leyendas y, como no podía ser de otra manera, nuestro Colegio Hispano Británico también tiene la suya. Por tanto…

«Que suene el timbre»

mayo 30, 2020